Rey Ángel, sostuvo: “le decimos adiós a una vida apagada por el vil asesinato que cometieron quienes han hecho de la criminalidad, de la economía de guerra y de las armas su proyecto de vida; aquellos para quienes desangrar al país es una motivación económica o política. Hoy vemos a una familia despedir a un padre, a un hermano, a un hijo y a un esposo, con la impotencia y el dolor de perderlo por la fuerza… sin explicaciones, sin respuestas.
agregó que es el mismo dolor que han sentido las familias de policías y soldados, de líderes sociales y de tantas otras víctimas de esta cruenta guerra. Un ciclo interminable de odios y amores rotos, que se renueva tras fallidos intentos de restauración y reconciliación.
“Me duele, como colombiano, ser testigo de estos acontecimientos. Y hoy debemos levantarnos unidos. A pesar de la desesperanza, la impotencia, el desasosiego y hasta la rabia que genera la muerte de un joven que buscaba desde sus propias ideas y convicciones transformar este país; debemos exigir que su muerte no quede impune y rechazar toda radicalización del discurso, indicó
Finalmente el Gobernador considera que es imperativo construir un país que se sostenga en una institucionalidad sólida, no en el caudillismo; un país que enfrente la desigualdad y supere las ideologías extremas que cultivan el rencor y el resentimiento de los que se alimentan.